quarta-feira, dezembro 05, 2012

Maria Monescillo


Me parece que fue ayer cuando comencé mi primer proyecto. Tenia algo de ese nervio que tenemos todos cuando vamos a empezar algo. Nos preparamos mucho, buscamos miles de referencias, nos imaginamos como será una y otra vez… Queremos que quede perfecto y parece que nunca llega el momento ideal para empezar o hacerlo suficientemente bien. Y es que tenemos que asumirlo. Nos da un miedo atroz dar el primer paso.

En mi vida tuve buenos maestros. Recuerdo que uno de ellos me dijo una vez:“Solo existen tres grupos de personas en el mundo creativo:Las que no crean porque no les gusta o su vocación es otra.Las que quieren crear pero no crean.Y las que quieren crear y crean.”
Intento tener en mente que quiero ser de los del tercer grupo, sobre todo cuando veo que estoy alargando el momento de comenzar.

¡Vale, empezamos! Es entonces, cuando a poco de dar los primeros pasos, surge la segunda batalla: La de “esto me está quedando horrible”. Suele ir acompañado con pensamiento tipo “Pero, ¿cómo he podido hacer un cuerpo tan raro? Está deforme. ¿Y la cabeza? ¿qué le pasa? Dios, que pequeña es… esto parece un garbanzo encima de una patata.” Los que además de ilustrar escriben suelen pararse cada vez que añaden una nueva palabra para releerlo todo: “¡Uy!, creo que he repetido muchas veces la palabra “dijo”, mejor pongo “exclamó”, pero claro, aquí abajó ya puse eso…, ¡ay!, esto no me sale, me está quedando horrible”.

Si, esta etapa es sin lugar a dudas la más dura, porque luchamos contra nuestra propia crítica…, y creerme, es de lo más pesada para avanzar. La mayoría de las veces acabamos agotados y lo vamos dejando, lo vamos dejando, hasta que ya no nos ponemos más. Yo no digo que no esté bien ser críticos y decir a todo “Pero que bueno soy.” No, la crítica es necesaria, pero a veces, sobre todo cuando aun estamos empezando, es bueno dejarla un poquito de lado. Y a pesar de que sepamos que lo que estamos haciendo no es una maravilla, y que veamos errores por todas partes,… amigos, ¡sigamos adelante! Quizás en todo el día no consigamos dar con algo que nos convenza, pero quizás eso que no nos guste nos lleve a algo que si. A mi me suele ocurrir, y mira que me dan ganas de levantarme y ponerme incluso a fregar los platos para no tener que seguir. Así que agarrémonos bien a los asientos, y acoplo de valor. Una vez terminado el boceto, o el borrador, o el color, o texto o lo que sea; entonces si es bueno mirarlo y remirarlo… y escuchar por fin a la crítica.

Vale, hemos vencido a la crítica, hemos terminado algo, quizás no sea la imagen perfecta que teníamos en mente antes de empezar, quizás no sea un Picaso, pero está. Después de todo, existe.
Otro de mis maestros dijo una vez: “Una planta en un tiesto no es un bosque frondoso, pero es una planta. Y basta para alegrar una habitación y el alma de quien la mira”

Os deseo mucha suerte, pero no olvidéis que a veces hay que ir en su busca. Y por lo que más queráis… ¡disfrutar!
MaRiA MoNeSciLLo

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